La oralidad tiene garantía en el pueblo. Hay que saber escuchar.

sábado, 19 de septiembre de 2009

COPLAS.


"Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.

Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.
Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.
Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad."
Manuel Machado

viernes, 14 de agosto de 2009

Así pasó

"Cuando vinieron, ellos tenían la Biblia
Y nosotros teníamos la tierra.
Y nos dijeron, cierren los ojos y recen.
Cuando abrimos los ojos
nosotros teníamos la Biblia
y ellos la tierra.
Marici Weu.
Guardianes de la tierra.
Pueblo Mapuche.



lunes, 18 de mayo de 2009

A MARIO BENEDETTI.

GRACIAS MARIO...
Estoy segura que será  Dios quien salga a recibirte, amigo mio.
A la Luz en busca de Luz.
Tal vez no te lo dije
pero siempre te quise;
con ese camuflaje
que confunde a los tontos y despierta matices.
Te converse una tarde
mientras me conversabas
en un tiempo remoto
de una Brecha pasada.
Reímos de una anécdota
donde siempre eras bueno
con secreta nostalgia
deletreada por dentro.
Tal vez no te lo dije
pero mi anecdotario
tiene tu tinte triste
sacado de Inventario.
Y de todas las ratas
que del barco fugaron
elegí siempre el mástil
decorado de albatros.
Hasta tu nombre tiene
doble significado.
Susana Yáñez Latorre.

jueves, 30 de abril de 2009

PRIMERO DE MAYO

Desplegadas al viento
banderas de bolsas hombreadas,
hombres banderas
mostrando su esfuerzo
en ronda de manos.
Los puños cerrados
abrieron el surco sembrando.
Primero de mayo
multiplica el sueño
de un mundo de hermanos.
Susana Yáñez Latorre.

FELIZ DIA A TODOS LOS TRABAJADORES.

sábado, 18 de abril de 2009

A Cipriano Santiago Vitureira a 102 años de su nacimiento..

Cipriano Vitureira, nació un 19 de abril de 1907 y falleció el 20 de octubre de 1977. Poeta y crítico, Vitureira se recuerda poco, a pesar de haber sido incluido en el nomenclátor de Montevideo cuando se cumplieron los cien años de su nacimiento.
Tiene para mí, el gran significado de haber tratado, en aquellas reuniones irrepetibles el "Las Nubes" de Amorín, a Cándido Portinari, de quien Vitureira escribe un libro que relata la visita del pintor a Montevideo.
Es un tema que me apasiona en la investigación y sin duda alguna un punto de contacto con Vitureira.
Otro punto de unión es su apego a la cultura negra y sobretodo con Nicolás Guillén.
Fue además Director de Bibliotecas Municipales, lo que me lleva también en lo personal a homenajear la fecha de su nacimiento.
Sus obras, "La siega del Musgo", "El libro de Susana", "Océano", "Arte Simple", "Esbozo de historia del arte pictórico en el Uruguay", "El dibujo de Adolfo Pastor" y otros trabajos donde profundiza sobre Antonio Machado, Cecilia Meireles, Manuel Bandeira, hacen de él un polifacético escritor.
Vitureira forma parte de la generación post-modernista, que junto a Basso Maglio, Jesualdo, Juan Cunha, Roberto Ibáñez, Sara de Ibáñez, Ortiz Saralegui entre otros comenzaron su fogueo del año veinticinco al treinta.
Donde quiera que esté, el recuerdo de siempre.

"Yo vivo tu taller, tu hogar y tu taberna.
De la costa de largas y sonrientes heridas
hasta el monte de breves heridas meditadas"
Fragmento de Conversación con mi padre, obrero linotipista.
El Popular, octubre 8 de 1957.p.3

sábado, 11 de abril de 2009

PEDRO EL FLACO. Vaimaca.


"MIRA FRUTOS, TUS SOLDADOS MATANDO AMIGOS."



11 DE ABRIL DE 1831- 11 DE ABRIL DE 2009.

sábado, 4 de abril de 2009

El vendedor de zapatos. Susana Yáñez Latorre


Cualquiera podía pararse en una esquina ofreciendo la venta, incluso de ilusiones, pero zapatos usados era un rubro difícil de trillar.
En cuanto tocaba el timbre de una puerta, la garganta se le apretaba.
Explicar el motivo del llamado era toda una odisea y más problemático aun contestar la pregunta obligada, ¿son de finado?.
¡Que tendría que ver de quien eran los zapatos si el que compraba la mercadería tenía tanta necesidad como él! Bah...pensó, no tanta porque yo uso y vendo estos zapatos, ellos solo los compran pero ganan el peso de otra manera.
Esta forma de vida era incambiada. No había un cobre en la calle, nada.
Con observar como se iba extendiendo la feria del domingo, ya se entendía que la cosa venía de hambre.
Miraban, no sabía aun si por curiosidad o por tanteo, pero les costaba preguntar el precio como si fuera un acto vergonzoso no tener para comprar zapatos nuevos.
El se adelantaba y les decía que se largaran con comodidad... pregunte vecina, no molesta, pero la gente era reacia.
Tenía a la venta un par de zapatos negros con tacones que de seguro se habían usado en los cincuenta. A él le gustaba pasarles el cepillo por la gamuza, acomodar la moña y exponerlos como si en ello residiera su vidriera.
A la lluvia le temía como al maligno.
Apenas comenzaba una garua su apuro se transformaba en urgencia por recoger la mercadería y llenar el bolso y eso sí, adiós venta.
Lo único permitido cuando llovía era recorrer las calles en busca de zapatos.
Para eso los barrios ricos servían más y aunque algunos los vendían por unos pocos pesos igual el negocio resultaba, porque el cuero, el modelo y el estado de la suela era mejor.
En un tiempo había anexado botones a su puesto de venta; tenía de todo tipo y hasta hebillas doradas y pulidas, pero se encariñaba tanto con ellos que se molestaba si alguien que no le gustaba se los llevaba.
La última caja se la compró una mujer interesada en todo. Llevaba los lentes colocados sobre la cabeza y miraba los botones con afecto. Por eso se los vendió.
Ahora tenía como veinte pares de zapatos alineados como soldaditos que como soldaditos también tenían su diferente clase.
Dos carteras de cuero y una de cocodrilo completaban el lote.
¡Zapatos! gritó, ¡zapatos! usados que parecen nuevos y no son de muerto sino de barrios ricos y de marcas caras.
¡Zapatos baratos! gritó.
Entonces volvió a ver a la mujer de los botones. y un escalofrío le recorrió la espalda.
Si me lleva la muestra pensó, ya no volveré a vender zapatos. Sus presentimientos nunca le habían fallado.
La mujer se acercó con el mismo interés de siempre y sonriendo le dijo,- los negros de gamuza y taco, esos que parecen de los años cincuenta, ¿a cuánto?.
Dudó en contestarle. Siempre sabía cuando venían los límites.
Los negros... a cien le dijo con cautela pensando que no los llevaría por caros.
Los compro, respondió la mujer con amabilidad y agregó, son iguales a los de Greta Grabo en "El velo pintado".
Así supo que había que cambiar de ramo.
Cuando se alejaron los zapatos, juntó todo y recorrió la feria.
¿Te vas temprano? le preguntaron varios.
Si, contestó, ya hice la mía.
¿Que tuya? le respondieron, si tus zapatos no valen un carajo.
Sonrió un poquito y se alejó pensando...que sabes vos si nunca conociste a Greta Grabo.
Susana Yáñez Latorre.